PSICOPATOLOGIA DE LA VIDA COTIDIANA. POR ALEJANDRINA MAIZ

El último viernes 27 de Marzo nos hemos reunido para continuar conversando en torno al trabajo clinico que mantenemos junto con el equipo. En esta ocasión hemos contado con la participación de Dalila Arpin como invitada desde Paris, quien tuvo la amabilidad de compartitr la reunión con el equipo. Nuestros compañeros Rubén González y Antoine Combaud presentaron dos casos clínicos sobre los cuales pudimos conversar a partir de las puntualizaciones que Dalila Arpin realizó de los casos y que nos permitieron aprender sobre los matices que se dan en lo que cada caso presenta en torno al diagnostico y sobre todo en la dirección de un tratamiento. Alejandrina Maiz coordino la reunión y presentó un texto introductorio que aqui compartimos.

Psicopatología de la vida cotidiana.

El tema de este año psicopatología de la vida cotidiana me hace pensar en nuestra práctica y en el dispositivo con en el que trabajamos que está orientado por el discurso médico. Los diferentes motivos de consulta que hacen cotidiana nuestra escucha nos hace encontrar una y otra vez con los distintos modos en los que los pacientes nombran su afección al lenguaje.
Los diversos motivos de consulta de los pacientes desde; insomnio, ansiedad, celos hacia su pareja, o aquel paciente que refiere que ante el diagnóstico TDAH continua sin poder concertarse, u otro que consulta porque ha recibido diagnóstico médico de la bacteria cibo y continua con el dolor de barriga; al hablar del estrés que le produce la dieta se desliza que se traga los problemas de los otros, o un paciente que consulta al chat GPT que decisión tomar, por más que le sugiera una decisión no la puede tomar, y otros vienen porque tienen el servicio de la mutua, son estos modos decir, estos enunciados, los que dejan entrever que no corresponden a su enunciación.

Como dice Massimo Recalcati en su libro “La práctica de la entrevista clínica”, cito: “cada vez que hablamos, cada vez que nos representamos a través de nuestras palabras, nos perdemos un poco, no podemos representarnos nunca como somos.(…) No se pudiese decir todo. (…) Si fuese posible, el paciente después de pocas sesiones, descargado el saco, se iría a casa habiendo resuelto su problema” 1 .

¿Como cada sujeto se las arregla con el lenguaje?¿Que posición tiene el sujeto ante lo que dice?, ¿lo que se “repite” en su cotidianidad ;¿lo divide? ¿ lo concierne, o es responsabilidad del otro?. Estas preguntas orientan nuestro trabajo y permiten un hacer singular, un escuchar e intervenir; causando al sujeto mediante una intervención, interpretando, o ampliando la cadena significante de un sujeto.

En estos motivos que llegan a consulta y que demandan una “curación”, en algunos pocos se produce un desplazamiento a una demanda de “saber”, es decir, a un sujeto implicado en aquello que padece, en aquello que habla en él, en su inconsciente. No todos los sujetos están dispuestos a “querer saber”, pero es en los que se puede producir ese desplazamiento que encontramos el efecto de una maniobra clínica que denominamos rectificación subjetiva. Recalcati la define de este modo; “debemos tratar de poner al centro del discurso, no tanto la idea que el sujeto tiene de ser dañado por la realidad, sino el modo en el que el sujeto participa en fabricar eso que le duele. Se trata en otros términos de poner de relieve la implicación del sujeto en eso que lamenta” 2 .

Jorge Chamorro, en su libro Interpretar, define al inconsciente de la siguiente manera; “Sujeto, recuerden, es una versión lingüística de Lacan de lo que Freud llamaba el inconsciente, el inconsciente nos habla, nos hace hablar lo que no queremos, lapsus; nos hace soñar lo que no pensamos.(…) Entonces, todas estas ironías que nos propone el sueño, contraviene todo lo que nosotros pensamos de nosotros.
Toda esa contravención a nuestro reconocimiento yoico es lo que nos divide, entre eso y lo que llamamos el sujeto del inconsciente” 3 .

Al final nuestra práctica, ante esta clínica cotidiana, esta cernida en escuchar como cada sujeto está afectado por aquello que dice. Nuestra profesión puede ser definida como Gustavo Dessal lo hace en su libro “el caso Anne”, y es la de ser un cazador de palabras. Para concluir me parece oportuno hacerlo compartiendo la
siguiente cita en la que Dessal describe este modo de nombrar nuestra práctica siendo cazadores de palabras. "La gente me abre su alma, deja escapar centenares, miles de palabras que están cautivas, y yo debo observar su vuelo, reconocer de tanto en tanto alguna que tiene una gran importancia. Entonces la atrapo en el aire y se la devuelvo a su dueño, lo convenzo de que haría bien en revisar esa palabra que ni siquiera sabía que llevaba dentro, que le eche un vistazo porque es una de esas palabras que se alimentan de su sangre desde hace mucho tiempo, como un pequeño vampiro. El resultado suele ser sorprendente, porque la mayoría de las veces la gente me da la razón volviendo a soltar otra bandada de palabras, y yo tengo que seguir cazando algunas más, hasta que todas esas palabras que se alimentaban de sangre suelten a su presa y se vayan para siempre. Por supuesto, jamás logro cazarlas a todas. Pero le enseño el truco a la gente que viene a verme, y después de cierto tiempo consigo que ellos mismos puedan arrancarse esas palabras que los devoran”. 4

Referencias bibliográficas.

1 Massimo Recalcati, “La práctica de la entrevista clínica”. Ed.Pólvora.2021. P.23

2 Ibdm. P.95

3 Jorge Chamorro, “Interpretar”. Ed. Grama ediciones, Argentina 2017. P.112.

4 Gustavo Dessal, “El caso Anne”. P29. P30

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