ÚLTIMA REUNIÓN DE EQUIPO DEL CURSO 2025-2026

Ayer fue la última reunión de equipo del curso 2025-2026 con la que cerramos un año de trabajo en el que pudimos conversar y aprender sobre 20 casos clínicos que han presentado los compañeros y compañeras del equipo. Ha sido un recorrido precioso por el trabajo que hemos hecho poniendo en primer lugar la experiencia clínica y el enlace con la teoría. Somos un equipo grande formado por mas de 80 psicólogos y psiquiatras que tomamos nuestro trabajo muy en serio y no dejamos de querer aprender y apuntalar nuestro deseo bajo una ética de trabajo que se sostiene en la apuesta por la singularidad de cada sujeto. Pensar caso por caso es nuestra brújula para que cada encuentro con aquellas personas que acuden al servicio puenda no solo encontrar una mejor manera de estar en el mundo sino que puedan hacer una experiencia que les permita saber algo de lo que les hace sufrir y enceontrar sus arreglos y soluciones singulares, sus propias invenciones.

Comapartimos aqui el texto que presentó Celeste Cremonte para introducir esta última reunión en la que presentaron casos nuestras compañeras Maria Soledad Werner y Agostina Pulice, con la lectura y comentarios de Mario Izcovich quien fue nuestro invitado y a quien estamos muy agradecidos.

A lo largo de este curso hemos escuchado diversos casos presentados por nuestros colegas, todos ellos interesantes en su singularidad y riqueza clínica, este recorrido invita a formular el cierre del curso 2025-2026 teniendo en cuenta la propuesta inicial sobre la clínica de la vida cotidiana.
Esta perspectiva nos remite a la obra de Freud “Psicopatología de la vida cotidiana” de 1904, la cual muestra cómo, los olvidos, los equívocos, los nombres y los chistes entre otros, son diferentes formas sintomáticas en la cotidianidad de los sujetos y que ahí es donde se manifiesta lo singular del decir de cada uno. Si lo pensamos desde la última enseñanza de
Lacan en relación al lenguaje diriamos, “todo el mundo es loco, es decir delirante”, en tanto cada sujeto inventa una manera ficcional de defenderse de lo real.
Desde nuestra posición como practicantes del psicoanálisis en los espacios de Sanitas, apostamos en cada nuevo encuentro con un futuro paciente a la posibilidad de construcción de un síntoma. Se trata de propiciar la emergencia de un significante en el decir del sujeto que haga posible una lectura diferente de su sufrimiento.
Como señala Jacques-Alain Miller en Los divinos detalles, la interpretación psicoanalítica se dirige siempre al detalle y no al todo. “Incluso lo que desde Freud llamamos asociación libre, es en el fondo un principio que apunta a desarmar el todo, a desarmar la continuidad de significación.”

En la actualidad los pacientes suelen presentarse a la consulta con diagnósticos de la época, ya prefabricados, con demandas tendientes a silenciar el sufrimiento o eliminar malestares sin la posibilidad de interrogar algo allí. Por ello, como decía anteriormente, de lo que se tratará es de cómo posicionarnos ante lo singular de cada sujeto, apuntando a que en lo dicho resuene, impacte o sorprenda un decir, instaurando una hiancia de la que se desprenda una pregunta por la implicación más allá de la queja.
Para lograrlo, como comenta Massimo Recalcati en su libro La práctica de la entrevista clínica: “El analista debe prestar atención a las palabras del paciente, debe ofrecer la propia escucha y debe actuar con la interpretación, pero en el hacer todo esto debe abstenerse de introducir significantes propios en el discurso del paciente.” (p.66).

 Miller, J.-A., Los divinos detalles, Paidós, BB. AA., 2010.
 Recalcati, M. La práctica de la entrevista clínica: Una perspectiva lacaniana. (M. González, Trad.). Pólvora Editorial. 2021.

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