Claves para entender la angustia y la ansiedad. Por Cristian Figueredo Braslavsky

La angustia y la ansiedad forman parte de la experiencia humana. En determinados momentos de la vida pueden aparecer como una inquietud difícil de explicar, una sensación de malestar o una preocupación que parece no encontrar descanso. A veces podemos identificar qué las provoca; otras veces, en cambio, no resulta tan sencillo saber por qué nos sentimos así.

Cuando la ansiedad o la angustia se mantienen en el tiempo, es habitual buscar una explicación o una manera de hacer que desaparezcan. Sin embargo, desde el psicoanálisis podemos plantear otra pregunta: ¿qué está tratando de decir ese malestar?

Angustia y ansiedad: ¿son lo mismo?

En el lenguaje cotidiano hablamos de ansiedad y angustia casi indistintamente. El psicoanálisis permite introducir una diferencia.

La ansiedad suele estar relacionada con la preocupación, la anticipación o el temor ante algo que puede suceder. La angustia, en cambio, puede aparecer precisamente cuando no conseguimos identificar con claridad aquello que nos inquieta. Podemos sentirnos angustiados incluso cuando aparentemente “no pasa nada”.

Para Jacques Lacan, la angustia ocupa un lugar particular. No es simplemente un estado que deba eliminarse. Su célebre afirmación “la angustia no es sin objeto” apunta a que, aunque no siempre sepamos reconocer aquello que la provoca, la angustia tiene una relación con algo que concierne profundamente al sujeto.

Por eso, ante la angustia, quizá no se trate solamente de preguntarnos cómo hacer que desaparezca, sino de intentar comprender qué está en juego para nosotros cuando aparece.

¿Por qué aparece la angustia?

La angustia puede presentarse en momentos de cambio, ante una separación, una pérdida, una decisión importante o cuando algo de nuestra vida deja de funcionar como lo hacía hasta entonces. Pero también puede aparecer sin que exista un acontecimiento concreto que permita explicarla.

Desde una orientación lacaniana, no buscamos necesariamente una causa única y universal de la ansiedad. Nos interesa escuchar cómo se presenta en cada persona y qué relación tiene con su historia, sus vínculos y su deseo.

Esto es importante porque una misma experiencia puede tener un significado completamente diferente para dos personas. Lo que angustia a alguien puede no angustiar a otro, y aquello que aparentemente desencadena la ansiedad puede ser solamente la ocasión en la que algo que ya estaba en juego se hace presente.

La angustia y el deseo

Una de las aportaciones fundamentales del psicoanálisis lacaniano es pensar la relación entre la angustia y el deseo.

A menudo imaginamos que saber exactamente lo que queremos nos permitiría vivir con mayor tranquilidad. Sin embargo, nuestra relación con el deseo nunca es completamente transparente. Hay algo de nosotros mismos que no controlamos ni conocemos del todo.

La angustia puede aparecer cuando nuestras referencias habituales se tambalean y nos encontramos ante algo que no podemos responder simplemente con certezas. Una relación que cambia, una decisión que debemos tomar, una pérdida o incluso aquello que durante mucho tiempo hemos deseado pueden confrontarnos con esa dimensión de incertidumbre.

En este sentido, la angustia puede señalar un momento particularmente importante en la relación de una persona consigo misma y con los demás.

¿Qué tiene de diferente la orientación por el psicoanálisis?

El psicoanálisis no propone una fórmula general para eliminar la ansiedad. Propone un espacio en el que aquello que produce sufrimiento pueda ser puesto en palabras.

Hablar permite ir más allá de la pregunta “¿cómo dejo de sentir angustia?” para comenzar a preguntarse qué significa esta angustia para mí.

El trabajo no consiste en aplicar una respuesta previamente establecida, sino en escuchar la singularidad de cada caso. A través de la palabra pueden aparecer relaciones, conflictos, deseos y repeticiones que hasta entonces permanecían difíciles de reconocer.

La finalidad no es simplemente hacer desaparecer un síntoma, sino posibilitar una transformación en la relación que cada persona mantiene con aquello que le causa sufrimiento.

Comprender la angustia para poder situarse de otra manera

La angustia puede ser dolorosa y desconcertante, pero no tiene por qué ser únicamente algo que debemos combatir. Puede también abrir una pregunta sobre nuestra manera de vivir, de relacionarnos y de desear.

Cuando la ansiedad o la angustia comienzan a ocupar demasiado espacio en la vida, iniciar un proceso de psicoanálisis puede ofrecer un lugar para detenerse, hablar y tratar de comprender qué está sucediendo.

Si estás buscando psicoanálisis para la ansiedad o la angustia en Barcelona, una primera consulta puede ser una oportunidad para comenzar a poner en palabras aquello que hoy resulta difícil de entender.

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